Incesante Súplica a la Virgen de la Revelación por el 73º Aniversario de la aparición


15 minutos de oración por la Incesante Súplica

Recemos juntos a la Virgen de la Revelación, en el 73º aniversario de su aparición, cuando puso sus pies en la tierra de Roma, bendecida con la sangre de los apóstoles Pedro y Pablo y muchos mártires.

A ella imploramos la gracia de interceder ante el Padre Celestial para poner fin a la terrible pandemia que está envolviendo al mundo entero.

Recemos juntos espiritualmente, para que en este momento difícil la Virgen de la Revelación pueda fortalecer nuestra Fe, Esperanza y Caridad. Ella nos asegura “No teman, yo estaré con ustedes, con mi corazón de madre para darle coraje al vuestro”.

Suplicamos con coraje y insistencia el fin de este sufrimiento y por esta intención invocamos a María, porque ella, que conoce el dolor, nos sostenga en la tribulación; ella que sufrió la muerte de su Hijo Jesús, seque las lágrimas de todos los que lloran; ella que cantó el Magníficat, nos lleve al gozo de la verdadera esperanza.

Súplica Letánica

     ¡Ábrenos a la esperanza, oh Señor!

Si el pecado nos oprime,

¡Ábrenos a la esperanza, oh Señor!

Si el odio cierra nuestros corazones,

¡Ábrenos a la esperanza, oh Señor!

Si el dolor nos visita,

      ¡Ábrenos a la esperanza, oh Señor!

Si la indiferencia nos angustia,

¡Ábrenos a la esperanza, oh Señor!

Si la muerte nos amenaza,

¡Ábrenos a la esperanza, oh Señor!

 

 

Suplica a la Virgen de la Revelación

Virgen Santísima de la Revelación, que estás en la Trinidad Divina, te rogamos que vuelvas hacia nosotros tu mirada Misericordiosa y benigna. Oh María, Tú que eres nuestra poderosa abogada ante Dios, Tú que con esta tierra de pecado
obtienes gracias y milagros para la conversión de los incrédulos y de los pecadores, haz que obtengamos de tu Hijo Jesús, junto con la salvación del alma, la salud del cuerpo y las gracias que necesitamos.

(Momento de silencio para las intenciones personales)

Concede a la Iglesia y al santo Padre, el Romano Pontífice, el gozo de contemplar la conversión de sus enemigos, la difusión del Reino de Dios por toda la tierra, la unidad de los creyentes en Cristo y la paz de las naciones, para que podamos amarte, y servirte mejor en esta vida y merecer un día gozar de Tu amor y darte gracias eternamente en el cielo. Amén.

Nihil Obstat
† Hilario, Obispo

Salve
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh, clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

Virgen de la Revelación, ruega por nosotros y dónanos el amor de Dios.