Día 7 Novena por la Asunción de la Virgen María

SÉPTIMO DÍA

Bendito el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo.
(Lc 1, 68)

Cuando en la Edad Media la teología escolástica alcanzó su máximo esplendor, San Alberto Magno, tras haber reunido, para probar esta verdad, diversos argumentos fundados en la Sagrada Escritura, la tradición, la liturgia y la razón teológica, concluye: «Por estas razones y autoridades, y por muchas otras, resulta claro que la Santísima Madre de Dios ha sido asunta en cuerpo y alma por encima de los coros de los ángeles. Y esto lo creemos absolutamente verdadero».
Santo Tomás, siguiendo las huellas de su insigne Maestro, aunque nunca trató expresamente la cuestión, sin embargo, cada vez que ocasionalmente habla de ella, sostiene constantemente con la Iglesia católica que, junto con el alma, fue asunto al cielo también el cuerpo de María.
(cfr. Papa Pío XII, Const. apost. Munificentissimus Deus, 1 de noviembre de 1950).

Oh gran Hija del Eterno Padre, María, por Él constituida Señora del cielo y de la tierra, dígnate ejercer tu poder también en beneficio nuestro, abatiendo a nuestros enemigos y a los de la santa Iglesia, para que en nosotros y fuera de nosotros no triunfe otra cosa que la fe de Jesús, tu Hijo.

Ave María.

Oremos

Oh Dios, que te dignaste elegir como morada el seno virginal de María Santísima, concédenos, te suplicamos, que, sostenidos por su ayuda, podamos participar de su misma herencia. Tú que vives y reinas con Dios Padre, en la unidad del Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos. Amén.