Día 9 Novena por la Asunción de la Virgen María

NOVENO DÍA

La muerte ha sido devorada en la victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?
(1 Co 15, 54-55)

«Por tanto, después de elevar aún a Dios súplicas insistentes, y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que ha derramado sobre la Virgen María su especial benevolencia en honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte, para mayor gloria de su augusta Madre y para gozo y exultación de toda la Iglesia, por la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los santos apóstoles Pedro y Pablo y Nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma revelado por Dios que: la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial».
(cfr. Papa Pío XII, Const. apost. Munificentissimus Deus, 1 de noviembre de 1950).

Te saludamos, oh purísima Esposa del Espíritu Santo. Virgen sabia que ves nuestras miserias; poderosa Reina que puedes socorrernos; Madre amorosa que eres todo amor para nosotros: haznos dignos de tu amor con la imitación de tus virtudes, y especialmente de tu caridad, para que podamos un día ser partícipes de tu gloria inmortal.

Ave María.

Oremos

Oh Dios, que te dignaste elegir como morada el seno virginal de María Santísima, concédenos, te suplicamos, que, sostenidos por su ayuda, podamos participar de su misma herencia.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.